CUANDO POCO DINERO ES MEJOR QUE MUCHO
Inyectar poco dinero en muchas manos, en lugar de mucho dinero en pocas manos, tiene gran sentido común y no ni mucho menos disparate en términos de teoría económica.
Inyectar poco dinero en muchas manos, en lugar de mucho dinero en pocas manos, tiene gran sentido común y no ni mucho menos disparate en términos de teoría económica.
Dicen los que saben que fue el ministro de economía más efímero de la historia, ya que debió renunciar el mismo día de la investidura, el que tuvo la idea. Por lo visto el hombre que acudió con unas copas de mas a su propia investidura, según dicen por que el alcohol le hizo reacción con un medicamento. Si realmente fue el , es tan poco ortodoxo en su manera de entender la economía como en su forma de cumplir el protocolo de las investiduras.
Fuera el fugaz ministro japonés o no quien ideo el plan, lo cierto es q1eu tiene a la gran mayoría de la gente encantada y a alas altas finanzas internacionales enojadísimas. Ante la crisis económica, en lugar de destinar cifras siderales al salvamento de empresas financieras, prefirió poner una cantidad moderada de dinero en el bolsillo de todos los japoneses.
No sin polémica y con la feroz oposición de los sectores más conservadores de Japón y ante el espanto de la gran mayoría del mundo de los grandes negocios, la medida fue aprobada por el legislativo japonés y el gobierno pondrá en el bolsillo de cada japonés un equivalente en yenes de ciento veintisiete dólares americanos.
El primer merito de la medida es su originalidad. Como nada de lo que se ha intentado hasta ahora para frenar la crisis ha funcionado, intentar otros caminos parece de por si una buena idea. Sobre todo si esa idea es “nueva” porque va contracorriente, pero tiene una sólida base en tanto en la teoría económica como en la experiencia real del sentido común. El motivo por el que hay tantos economistas, financistas y bancos enojados es por que la medida puede funcionar, si no para sacar a Japón de la crisis, que a fin de cuentas no es solo suya, si no mundial, si para paliarla con el más éxito que todo lo que se ha intentado hasta ahora.
Poco dinero en muchas manos. Inyectar poco dinero en muchas manos en lugar de mucho dinero en pocas manos tiene un gran sentido común y no es ni mucho menos un disparate en términos de teoría económica. De hecho es una ingeniosa vuelta de tuerca al modelo teórico económica. De hecho es una ingeniosa vuelta de tuerca al modelo teórico ideado por el economista británico John Maynard Keynes, sobre el que se baso la recuperación económica tras crisis financiera de 1929, que es la única de proporciones similares a la actual en la historia de sistema capitalista.
Ciento veintisiete dólares puede parees una cantidad muy chica para hacer frente a una crisis de tan enormes proporciones y mas aun en Japón, uno de los países mas caros del mundo, pero no olvidemos que esa cifra hay que multiplicarla por los millones de japoneses que recibirían este subsidio.
La población de Japón actualmente de aproximadamente ciento veintisiete millones de personas… Estamos hablando de unos quince millones de dolares, suponiendo que el subsidio sea para los japoneses de todas las edades, y al menos nueve mil en el caso de que sen solo las personas en edad de trabajar.
Para cada japonés el monte son unos pocos yenes, es simplemente una pequeña ayuda para mantener el nivel de consumo y no es cambio suficiente dinero para que nadie tenga la tentación de ahorrarlo o atesorarlo pensando que garantiza el futuro. Para el país en su conjunto es una cifra fabulosa, una inyección de dinero gigantesca en el sistema que le dará un empujón enorme al consumo. El consumo empujara a la producción, la producción empujara al empleo y el empleo volverá a empujar el consumo.
Mucho dinero en pocas manos. Si Japón tiene al menos un éxito parcial con este programa – y todo parece indicar que lo tendrán – casi todos, por no decir todos, los ministros de economía de los países industrializados y sus respectivos gobiernos quedaran en ridículo con sus gigantesco programas de inyección económica a grandes instituciones financieras.
El efecto que todos estamos viendo de poner mucho dinero en pocas manos es que las grandes compañías que se han beneficiado del salvataje financiero no han hecho otra cosa que usar el dinero para si mismas, en los mejores casos para enjugar su déficit y sanearse, en los peores los directivos usaron el dinero para premiarse a si mismos y pagarse primas igual de millonarias que en los años de bonanza como si las empresas que dirigen no estuvieran al borde de la quiebra.
Ni las empresas financieras han trasladado la inyección de dinero al mercado, ni las grandes compañías se han tomado la molestia de utilizarlo para evitar despidos masivos. La drástica disminución del crédito y la oleada de despidos estas disminuyendo el consumo y paralizando la producción. Lo perfecto para agudizar y solidificar la tendencia recesiva y agravar la crisis.
Dicho de otra forma, mientras mas medidas toman los gobiernos para tratar de limitar el efecto de la crisis y eventualmente salir de ella, mas medidas recesivas toman las grandes corporaciones. En resumidas cuentas, las grandes cantidades de dinero que se pusieron en pocas manos, permanecen en pocas manos. El dinero se quedo en algún lugar del camino, sin llegar nunca al sistema económico.
El plan japonés parece definitivamente más razonable. La mayoría de la gente que recibirá un pequeño monto no esta en condiciones de guardarlo ni es suficiente plata par aquel atesorarla tenga realmente alguna ventaja, así que ese dinero sin duda llegara a donde tiene que llegar,; al circuito productivo de la economía real.
Las corporaciones, los grandes centros financieros y hasta los gobiernos están enojados con la heterodoxa estrategia japonesa, precisamente porque tienen la sospecha de que va a funcionar mejor que todo lo de mas que se ha intentado hasta ahora.
Por Luis Carmona
Prensa Cooperativa
Asunción 16 de marzo de 2009
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