atorce millones de kilómetros cuadrados, temperaturas cercanas a los diez grados bajo cero y 80 personas de veinte países.
Directivos, estudiantes y expertos en gestión, energía y cambio climático viajaron a la Antártida, dentro de la expedición internacional organizada por el explorador Robert Swan y patrocinada por BP para compartir conocimientos y debatir sobre el cambio climático y la necesidad de formar a los futuros líderes empresariales en desarrollo sostenible.
PARTICIPANTES
Entre los participantes, ocho empleados de BP, encabezados por la vicepresidenta ejecutiva y responsable de Energías Alternativas, Vivienne Cox; especialistas en management y grupos de interés como Peter Senge y cincuenta alumnos y representantes (escogidos entre más de 1.700 candidatos) de universidades y escuelas de negocios de todo el mundo (entre ellas, el Instituto de Empresa y el IESE), que tienen en sus manos la formación de los líderes empresariales del futuro.
Durante doce días, los componentes de la Expedición Antártica 2009, que siete semanas antes ya habían comenzado a colaborar juntos en un espacio virtual (The Antartic village), se organizaron en grupos de trabajo teniendo como escenario la E-base, la base científica inaugurada el año pasado por Swan, construida con materiales reciclables y que funciona íntegramente con energías renovables (solar y eólica).
Swan, que impulsó la organización 2041, fecha en la que vence el tratado de 1961, que establece que ningún país puede reclamar su soberanía sobre el Polo Sur y sus recursos (petróleo, gas y minerales), imparte desde allí cursos de gestión y liderazgo y organiza viajes para conocer la situación del continente (una de los lugares del planeta donde son más visibles los efectos del cambio climático).
DOBLE OBJETIVO
Las reuniones tenían un doble objetivo. Por un lado, los compromisos que podrían adoptar los gobiernos de todo el mundo para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), de cara a futuras propuestas para la cumbre de Copenhague, que se celebrará en diciembre y de donde debe salir el tratado que sustituirá al Protocolo de Kioto en 2012.
El otro objetivo era contribuir a cambiar la manera de hacer empresa. "La actual forma de hacer negocios no es sostenible y no existen suficientes recursos para satisfacer la demanda y el desarrollo tal como lo conocemos", señala Max Oliva, director asociado de Gestión del Impacto Social del Instituto de Empresa, que participó en la expedición.
En este contexto cambiante, donde la sostenibilidad será clave en la gestión de las compañías, expertos e instituciones educativas intercambiaron experiencias y debatieron sobre el devenir de la empresa en los próximos años, las cualidades que debe tener el líder responsable del futuro, cómo rediseñar la forma de hacer negocio para adaptarse a los cambios y el papel que universidades y escuelas de negocio pueden jugar en el proceso de formación en sostenibilidad de las nuevas generaciones de directivos.
Fuente: www.madrimasd.org
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